La Historia del Sueño

La historia del sueño

Teoría metafísica en la historia del sueño

La Historia del Sueño fue descifrada una vez por los mensajes de los Dioses y Demonios. Continúa con los intentos de descifrar el contenido de los sueños en términos psicológicos. Hace treinta años, se convirtió en la historia de un estado neurobiológico que sólo interesa a los vertebrados homeotermos.

Esta larga historia se remonta a los orígenes del hombre: ¿cuánto tiempo tuvo que pasar antes de la repetición nocturna de la imaginería fantástica del sueño para que surgiera el cuestionamiento capItal de que está en los albores de la humanidad?

Debe haber algo inmaterial, el Espíritu o el Alma, que es fundamentalmente diferente del cuerpo material.

El espíritu infatigable e invisible puede efectivamente permanecer despierto durante el sueño. Viaja a donde quiere en el espacio y el tiempo y entrega al cerebro las imágenes oníricas de su viaje mientras el cuerpo cansado es aplastado por el sueño. ¡Espíritu, por lo tanto inmortalidad, por lo tanto entierro!

Así, según J. Lublock, H. Spencer y Malinovski, el aspecto fantástico del sueño fue la base de la creencia en el Alma y el Espíritu, que se encuentra en muchas formas en el nacimiento de todas las civilizaciones y todas las religiones.

En La Historia del Sueño, la corriente metafísica de los sueños persiste hasta nuestros días.

 Así, los fellahs del Delta del Nilo se envuelven la cabeza con un turbante para evitar que sus Almas salgan de sus cráneos durante el sueño, y entre las tribus Masai de Kenia, está prohibido despertar a un durmiente repentinamente por temor a que su Espíritu errante pueda volver a su cuerpo.

Es con esta corriente metafísica con la que debemos relacionar los sueños proféticos: El sueño de Jacob, del Faraón y de Nabucodonosor en el Antiguo Testamento.

El sueño de José, los Reyes Magos y la huida a Egipto en el Nuevo Testamento.

Por supuesto, los fundadores de las órdenes religiosas debían tener una relación especial con Dios a través de los sueños. Así fue con Macario, Francisco de Asís, Don Bosco, San Bruno. Por supuesto, los hombres de la guerra sólo pudieron ganar a través del oráculo de los sueños: Jerjes antes de su campaña griega y muchos otros.

Así que la comunicación con el futuro forma parte de nuestras estructuras mentales. Por eso se constata el éxito, siempre renovado desde Artemidoro y la Cábala, de las claves de los sueños y de los oniromancianos.

Teorías psicológicas en la historia del sueño

Sin embargo, mientras la corriente metafísica perdía fuerza, otra corriente, la psicológica, crecía y se interesaba por la relación del sueño (considerado todavía como un fenómeno intemporal durante el sueño) con los recuerdos, la personalidad y los estímulos externos durante el sueño.

Iniciada por Aristóteles, para quien el sueño es sólo la actividad del Espíritu durante el sueño (sin ver en él ninguna comunicación con Dios), la corriente psicológica crecerá a finales del siglo XVII y durante el siglo XIX. Es imposible citar aquí las diferentes teorías del sueño que surgieron. Para algunos, las sensaciones cinestésicas de nuestros miembros, los estímulos externos o internos son las fuentes de las alucinaciones del soñador. Así, para Bergson, la imagen del sueño se debe a una imagen retiniana (entóptica).

Poco a poco, la moda de estudiar los propios sueños se extendió al mundo científico, y ahí se inicio el estudio del significado de los sueños.

Se celebraron concursos en varias academias. Delage, ya conocido gracias a sus polémicas con Darwin sobre la herencia, anotaba sus sueños cada día en su laboratorio de Roscoff.

Se dio cuenta de que la declaración de guerra en 1914 le dejó sin memoria, así como la muerte de algunos de sus familiares.

Analizando detalladamente sus recuerdos, planteó la hipótesis de que era la psique reprimida durante el estado de vigilia la que aparecía en el sueño.

Esta idea de represión ya había sido formulada 25 años antes por el alemán Robert, para quien el sueño es la elaboración de pensamientos cortados de raíz.

Son tantos los nombres que aparecen en este momento que se necesitarían varias horas para agotar la lista.

Algunas de las personas que estudian los sueños son a su vez muy curiosas. Así, Harvey de Saint-Denis, profesor de chino y tártaro-manchú en el Collège de France, afirma poder dirigir sus sueños. Esto es, en mi opinión, excepcional.

Por otro lado, se ha observado que el sueño lúcido pero involuntario es actualmente objeto de una moda mediática.

El libro de Hervey de Saint-Denis contiene una historia magistral de las teorías psicológicas del sueño: «Nihil est in vibionibus somniorum quod not prius fuerit il vibu», escribe, insistiendo en la importancia de los recuerdos de la infancia y en la represión de estos recuerdos.

Es curioso que Freud no haya leído el libro de H. de Saint-Denis y que nunca mencione los problemas de la situación temporal del sueño dentro del sueño.

Freud, el inventor de la Metapsicología, descarta todo lo que es el sueño porque es fisiología. Freud hace del sueño la expresión de un deseo y el guardián del sueño.

Construye un verdadero aparato psíquico fuera del cerebro. Este enfoque tópico nos permite considerar los espacios correspondientes al Ca, al Ego y al Superego. Conceptos que hicieron fortuna y que aún esperan una refutación experimental imposible.

Terminaremos este repaso de la corriente psicológica, en la historia del sueño, con Jung.

Su inconsciente se diferencia del de Freud porque es la sede de imágenes universales primordiales que se encuentran en todas las civilizaciones. Así, el sueño del sol fálico puede remontarse al culto de Mitra.

Vídeo sobre la historia del sueño

La historia del sueño, del canal de:

Ximena Bedoya